Si, apoyo

Los grandes cambios sociales que ampliaron derechos no se lograron respetando el «status quo» sino rompiendo paradigmas con valentía. La esclavitud, la discriminación racial y la privación de derechos de niños y mujeres no se hubieran logrado sin romper imposiciones conservadoras
La realidad es que hoy, una mujer violada, avasallada en su integridad, su dignidad, tratada como un objeto y privada de cualquier derecho humano esencial no solo no puede decidir sino que se pone en riesgo su vida y es penalizada. El Estado no puede ni debe estar ausente para proteger su salud.
Resta preguntarse porque países con mayores indicadores de desarrollo, menores índices de mortalidad y mayores expectativas de vida legalizaron el aborto y enfrentaron el problema con mejores resultados.

En verde, los países que legalizaron
La verdadera pregunta es ¿cómo prevemos desde el Estado menos muertes por esta causa? ¿Legalizando o criminalizando y negando el hecho? ¿Cómo ejercer acción estatal sobre algo que se niega?
Legalizar es abordar la problemática sin tapar la realidad, es tener estadísticas, casuística y diagnóstico para intentar bajar la tasa de abortos con prevención y que los abortos que se practiquen se hagan sin riesgos. Un Estado ausente y negacionista no soluciona el problema
Celebro que hoy la sociedad y el Congreso dé este debate de manera profunda, las distintas visiones permitirán ir confluyendo hacia soluciones integrales.
Hoy cumplo con ratificar mi posición, en primer lugar porque es parte de mi naturaleza decir lo que pienso, en la intimidad como en el ejercicio de mi actividad pública. Digo ratificar porque ya rubriqué en el año 2012, con mi firma, un proyecto de ley al respecto.
Acompaño este proyecto con la convicción que la legalización disminuirá la tasa de abortos porque permitirá mejor prevención y una eficiente intervención del Estado minimizando riesgos de vida. Pero por sobre todo porque sé que las mujeres damos y protegemos la vida que damos, llegar a la decisión de un aborto es siempre una decisión dolorosa y de alto riesgo, y en ese como en cualquier momento difícil que solemos atravesar como seres humanos creo que no hay nada mejor que el derecho de ejercer la autonomía de nuestra voluntad.
Confío en el juicio de cualquier mujer en ejercicio pleno de su libertad para abordar la difícil situación de un aborto. Prefiero que a la luz de la legalidad el Estado la acompañe y le brinde herramientas en caso que decida no hacerlo, pero si decide hacerlo pretendo que lo haga de manera segura, sin que corra riesgo su vida.
Aquí la entreviste a Laura montero después que la Cámara Baja del Congreso de la Nación  diera media sancion al proyecto de interrupcion voluntaria del embarazo

 

 

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