Hacia una coalición de Gobierno

La responsabilidad de esta Convención, no sólo radica en establecer la estrategia electoral como alternativa para los votantes, sino fundamentalmente en esclarecer y afirmar los ejes y propuestas sobre los cuales queremos construir tal alternativa.Como sabemos ahora, el acuerdo electoral consagrado como consecuencia de la Convención de Gualeguaychu, no fue suficiente. Las causas, inexcusablemente, deben ser analizadas y las autocríticas realizadas, con el único fin que exige la hora: establecer qué vamos a hacer en el futuro, a fin de dar respuesta a los problemas que atraviesa el país y padece la ciudadanía.Nuestro partido le debe a la ciudadanía, una respuesta certera, sin ambigüedades, contundente, respecto del modelo de país que les propondremos, y lo más importante cómo concretarlo. La gente necesita esas definiciones porque su destino personal, su vida y el potencial para su desarrollo están atados al resultado de su elección electoral.Esta Convención tiene que determinar qué gobierno queremos, bajo qué premisas se sustenta nuestro proyecto electoral y cuál es el acuerdo programático que deberemos alcanzar con las fuerzas políticas que suscriban la coalición que se proponga. El momento se presenta como una oportunidad para establecer programas y acciones políticas que permitan condiciones de desarrollo integral y sostenible para el país, que legitime el electorado y puedan ser ejecutadas con el poder necesario y la presencia de nuestro partido en el ejercicio del mismo.La UNIÓN CÍVICA RADICAL debe reafirmar sus principios fundacionales e históricos, de plena aplicación en la actualidad, y así, construir las condiciones sociales de una democracia de iguales garantizada por el ejercicio de una ciudadanía plena. Podemos reiterar la experiencia devenida a consecuencia de la Convención de Gualeguaychu, o podemos evolucionar hacia una propuesta política superadora de esa experiencia. En tal caso, de ser ésta la postura de esta Convención, la conformación o confirmación de alianzas electorales no puede ni debe hacerse sin el acuerdo sustancial de las fuerzas políticas que la integren respecto de ejes fundamentales de gobierno y de las formas a través de las cuales tales ejes se van a hacer efectivos garantizando la activa participación del partido.Es necesario acordar aquellos componentes esenciales y principios rectores de un modelo político, económico, social y ambiental que constituya una alternativa válida para el país, a mediano y largo plazo.En este momento en el que se habla de reformas constitucionales para ajustarlas a los intereses individuales del ahora, nuestro partido siendo coherente con su historia, debe dejar en claro su propuesta institucional de consolidar la democracia constitucional, para que el Estado pueda asumir la obligación de cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes, garantizar el funcionamiento de las instituciones republicanas, el federalismo, el origen democrático del poder, porque es a través de instituciones sólidas que lograremos bienestar, paz, justicia y libertad para cualquier persona que habite nuestro suelo, sin exclusiones.En el orden social, el objetivo central debe ser consolidar un Estado moderno que garantice igualdad de oportunidades en el punto de partida y las mismas posibilidades de inserción social y realización personal. Todo lo cual exige un ineludible pronunciamiento acerca de: la lucha contra la pobreza con foco en el respeto a la dignidad humana; la garantía de proveer educación gratuita, laica, obligatoria y de calidad como instrumento imprescindible de desarrollo personal y construcción de ciudadanía; el efectivo ejercicio del derecho a la salud de manera igualitaria sin importar condición económica o geográfica; la tutela judicial efectiva de los derechos individuales de cualquier habitante, con una especial atención a los derechos humanos, civiles y políticos de las minorías excluidas, y de las mujeres históricamente postergadas.En los aspectos de política económica cualquier acuerdo debe incluir el objetivo de alcanzar una economía competitiva en un mundo cada vez más exigente, dinámico y globalizado, optimizando la utilización de los recursos productivos de todo el territorio nacional, aumentando su valor a través de la innovación, la transversalización del uso de nuevas tecnologías y su adecuación a la demanda. Se impone integrar cadenas regionales de valor y diversificar nuestra economía eligiendo el modelo de nuestra estructura productiva, en el que la economía del conocimiento y de las emociones como el turismo o las industrias culturales; el desarrollo energético en todas sus fuentes y en particular las renovables, la industrialización eficiente y competitiva y el desarrollo de servicios acordes, no pueden estar ausentes, porque es imprescindible que la dinámica de crecimiento económico genere puestos de trabajo de elevada productividad y calidad, y provea recursos para que el estado pueda aplicar políticas distributivas que provoquen movilidad social, e igualdad de oportunidades.Una especial atención requiere la inserción de las mujeres en los ámbitos laborales y la disminución de la brecha salarial, porque su efectiva incorporación permitirá proyectar una mejora del producto bruto del país y evitará la feminización de la pobreza que hoy castiga a nuestra sociedad, las cifras de hogares monoparentales de mujeres, condenan no sólo a las mujeres también a sus hijos a no poder aspirar a una vida digna.A los efectos mencionados, debemos superar los enfrentamientos dogmáticos entre Estado y mercado, procurando todo el mercado posible y el Estado que sea necesario para quebrar las hegemonías o las inequidades. El objetivo debe ser promover todas las posibilidades productivas en todo el territorio nacional, potenciando el capital natural y el capital humano como factor dinamizador del proceso económico y protagonistas de un desarrollo integrado, sustentable y respetuoso del medio ambiente. Se impone entonces una macroeconomía sana en el aspecto fiscal, monetario, cambiario y en la política de ingresos, la gente y las empresas no pueden tolerar más, altos niveles de inflación ni de presión impositiva, es necesario acordar de una buena vez, una reforma de los sistemas tributarios de los tres órdenes de estado (Nación, Provincias y Municipios) que no sólo contribuya a la justa distribución del ingreso sobre la base de una marcada progresividad de los tributos, sino que garantice la competitividad y adecuada rentabilidad de todas las actividades económicas.Tampoco podemos soslayar la necesidad de acordar con todos los sectores involucrados una reforma laboral que modernice la legislación vigente adecuándola a las nuevas formas de producción, a la economía del conocimiento que se gestiona interdisciplinariamente y de manera colaborativa en ecosistemas productivos de autogestión que generan empleo. Debemos proteger a los trabajadores sin sobreactuaciones de manera que esa protección no dé como resultado la destrucción de puestos de trabajo. En la era de la automatización donde se expulsarán empleos de fuentes convencionales es necesario crear nuevas que responden a otra dinámica y se mueven en un mundo globalizado gracias a la conectividad que da internet y la inteligencia artificial.Es necesario, un enfoque sistémico que involucre no sólo la macroeconomía sino también la microeconomía, los aportes que las instituciones educativas, de investigación y técnicas puedan hacer para la dinamización de la economía, una alta capacidad de organización e integración de los actores del sistema económico para optimizar la eficiencia y una clara política de incentivos que promuevan el desarrollo de pequeñas y medianas empresas, aumentos de productividad y competitividad, capacidades tecnológicas, sistemas logísticos e infraestructura.Por último y no menos importante es indispensable acordar también con todos los sectores involucrados una reforma previsional que asegure un sistema jubilatorio sustentable y con prestaciones de calidad a sus beneficiarios.En virtud de lo expresado, propongo:

  • Invitar a las fuerzas políticas que suscribieron los acuerdos aprobados por la Convención Nacional del 15 de marzo de 2015, a realizar un acuerdo programático conforme a los ejes: institucional, social y económico detallados en el presente documento.
  • Procurar la ampliación de la coalición a otros sectores políticos que adhieran al acuerdo programático para participar en las próximas elecciones nacionales y distritales.
  • Constituir una Comisión de Acción Política para que negocie los instrumentos detallados en los puntos precedentes y lo haga respetando las siguientes bases: la plataforma electoral (que deberá comprender los principios doctrinarios de la UCR y las pautas de los acuerdos programáticos suscriptos) y los acuerdos políticos destinados a potenciar la competitividad electoral de la UCR en todas las categorías de cargos y jurisdicciones, priorizando el acceso a nuestros afiliados, pudiendo establecerse listas de unidad con las demás fuerzas de la coalición.

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